abril 4, 2017

Los buenos proyectos también se dejan ir

Escoger oportunidades

Escoger entre un proyecto bueno y uno malo es fácil. ¿Pero qué pasa si tienes dos buenas oportunidades que quieres aprovechar y sólo tienes capacidad para hacer una?

La última vez hablamos de que si algo no te hacía exclamar hell yeah!, la respuesta debía ser un no.

Yo no dirijo por ejemplo proyectos que no me inspiran. Hace mucho que empecé a decir no a propuestas donde lo único que ganaba era dinero.

Pero la verdad es que seguido me emocionan varias cosas al mismo tiempo.

En los últimos meses por ejemplo, además de dirigir los espectáculos que generalmente están a mi cargo en el Tec de Monterrey, escribí los arreglos para una orquesta juvenil, dirigí un concierto para una asociación civil, tuve varios talleres y conferencias y realicé el montaje y dirección musical de Rent por ocho meses, lo cual me requirió entre otras cosas viajar cada fin de semana a la Ciudad de México.

Quise hacer todo porque todo me inspiraba y la verdad es que las cosas se salieron un poco de control.

Tuve que pagar un precio: no había un día de descanso en mi semana y dejé de escribir este blog.

¿Qué debí haber hecho? ¿Qué hacer cuando las oportunidades son tantas que es imposible decir que a todo? Soltar.

A veces los buenos proyectos, también se deben dejar ir. 

¿Cuáles?

Hay un tipo muy elocuente que sigo, Brendon Buchard. A raíz de un accidente casi fatal que tuvo comenzó a cuestionarse si había vivido, amado y trascendido (Live, love and matter), y empezó a dar conferencias al respecto.

Tiene un método para comparar los beneficios entre dos buenas oportunidades, no sólo en dinero sino también en crecimiento, satisfacción y bienestar.

Su técnica consiste en calificar del 1 al 10 cada uno de los siguientes factores y al final seleccionar la opción que sume más puntos:

  1. Recompensa a corto plazo. Tiene una recompensa a corto plazo que vale la pena el esfuerzo, tiempo y dinero que voy a invertir.
  2. Recompensa a largo plazo. A largo plazo me va a colocar en una mejor posición de la que estoy ahora, ya sea en términos financieros o profesionales.
  3. Desarrollo personal. Representa un reto que favorece mi crecimiento y desarrollo personal y profesional.
  4. Calidad de vida. No compromete mi estilo de vida. Puedo disponer de tiempo libre y mis relaciones personales no se ven afectadas.
  5. Bienestar emocional. Está alineado con mis valores, ideales y estándares profesionales y personales. Me hace feliz.

¿Quieres estar en todo? Piénsalo dos veces.

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Nos vemos pronto,

Memo Palacios
@memopalacios

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